jueves, 21 de mayo de 2020

Hernández hernandez primera entrada

Comunismo en modo socialista:
En la definición del sociólogo Émile Durkheim, el comunismo es descrito como aquel orden social (propiamente comunal) en el que el consumo se organiza colectivamente, mientras persiste una elección libre e individual del papel en la producción (aunque el producto del trabajo se dedique al servicio de la comunidad). El comunismo es así definido en oposición al socialismo en el cual se pauta colectivamente la producción y la forma del trabajo, mientras que el consumo se disfruta en privado y depende de un libremente elegido aporte laboral a la sociedad:
Es cierto que uno y otro sistema hacen entrar en el terreno colectivo modalidades de actividad que, según las concepciones individualistas, deberían corresponder al terreno privado; y, sin duda, eso es lo que mayormente ha contribuido a la confusión. Pero también en este punto hay una tajante oposición. Según el socialismo, las funciones económicas propiamente dichas, es decir, las funciones productoras de servicios (comercio e industria) deben estar organizadas socialmente; pero el consumo debe seguir siendo privado. No hay, como hemos visto, doctrina socialista que niegue al individuo el derecho de poseer y emplear como guste lo que ha adquirido legítimamente. En el comunismo por el contrario, el consumo es común y la producción sigue siendo privada. En la Utopía cada cual trabaja por su lado, como quiere, y está obligado simplemente a no permanecer ocioso. Cultiva su jardín, se ocupa de su oficio, como podría hacerlo en la sociedad más individualista. No hay regla común que determine las relaciones de los diferentes trabajadores entre sí, la forma en que esas actividades diversas deben concurrir a los fines colectivos. Como cada cual hace lo mismo, o casi, no hay que reglamentar ninguna cooperación. Sólo que lo que cada uno ha producido no le pertenece. No puede disponer de ello a placer. Es preciso que lo aporte a la comunidad, y sólo lo usa cuando ésta misma lo usa colectivamente. Entre estos dos tipos de ordenación social hay, pues, la misma distancia que separa la organización de ciertas colonias de pólipos de la de los animales superiores. En la primera, cada uno de los individuos asociados caza por su cuenta, a título privado; pero lo que atrapa va a parar a un estómago común y el individuo no puede tener su parte de la riqueza común, es decir, su parte de comida, sin que toda la sociedad coma al mismo tiempo. En cambio, entre los vertebrados, cada órgano está obligado, en su funcionamiento, a adecuarse a reglas destinadas a armonizarlo con los otros; es el sistema nervioso el que asegura este acuerdo. Pero cada órgano, y en cada órgano cada tejido, y en cada tejido cada célula, se alimentan aparte, libremente, sin depender para de los demás. Incluso cada una de las partes del organismo tiene su alimentación especial. La distancia entre las dos concepciones sociales que con tanta frecuencia se han emparejado no es menos considerable.

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